jueves, 28 de diciembre de 2017

El tiempo entre costuras

Segunda exposición “Grupo  Recuperación de Patrimonio de Guadalcanal”

Foto del actor Antonio de la Torre en la visita a la exposición con Chari, María del Rosario, Miguel, Mari Carmen, Rafael, Isabel y Domingo.

Gracias al Ayuntamiento  por su colaboración, a los vecinos que han participado con el préstamo desinteresado de muebles, ropas y enseres antiguos para la exposición y a los vecinos de Guadalcanal por su asistencia diaria.



Grupo recuperación de patrimonio de Guadalcanal 
Diciembre 2017

domingo, 24 de diciembre de 2017

Fotos Exposición "El tiempo entre costuras"

El tiempo entre costuras

Casa de la Cultura Guadalcanal
Horarios
DEL 23 DE DICIEMBRE AL 5 DE ENERO. SALA EXPOSICIONES “CASA CULTURA” DE SEIS A OCHO HORAS.
ABIERTA AL PÚBLICO:
DIAS.- 23, 25, 26, 28, 29, 30 de diciembre ,  2, 3, 4 Y 5 de enero, en horario de seis a ocho de la tarde.
- El día 25 de diciembre (Navidad, también se abrirá de 12 a 14 de la mañana)















Grupo recuperación de patrimonio de Guadalcanal 

Diciembre 2017

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Segunda exposición “Grupo Recuperación de Patrimonio de Guadalcanal”

El tiempo entre costuras
Dicen que es él, el tiempo, el guerrero invencible, el artífice mudo del olvido. Pero a veces, como suele ocurrir con toda regla la excepción la confirma. Y será hoy, desde este taller real o imaginario que, con la ilusión por bandera pone en marcha a través del SEP de Guadalcanal, el " Grupo de Recuperación Patrimonial", donde ese tiempo, mutante y esquivo se detenga por unos días para mostrarnos, entre hilvanes de ilusión, puntadas de arte y costuras de cariño, como vistieron en otros tiempos, el cuerpo, la casa o la vida nuestros padres y abuelos. Y será nuestro empeño primero intentar que, al posarse los ojos de cada visitante sobre el vestido de novia, el ajuar primorosamente bordado, la cama, la mesa de costura, el mantel, la antigua palangana​ o el vaporoso encaje de un traje de bautismo, vayan un poco más allá de todos los objetos, que consigan viajar hasta esas  tardes remotas donde, un quinqué o un carburo alumbraban apenas, el bastidor, la silla, detrás de la ventana después de la dura faena en la casa sin luz ni agua corriente. Tal vez, descosiendo nostalgias se nos llene el recuerdo de patios luminosos donde cosen en grupo las vecinas, mientras cargan sobre la dolorida espalda de ese sol comprensivo de la tarde en verano, la ilusión contenida por la boda cercana, el baúl, casi lleno, de manteles y sábanas bordadas, el apuro en la olla, tantas veces escasa sin el jornal diario, la odisea olvidada de conseguir, a costa de alguna privación, buen paño y buen hilo, el orgullo de abrirle los cajones al tiempo y a la vida y entre ramas de espliego y flores de lavanda ir tejiendo ilusiones.
 
 Hoy, desde este humilde intento de retener, prendido de alfileres, sólo por unos días a ese viajero esquivo, damos también la bienvenida a todos esos otros a los que aún, la edad no les alcanza para saber de entonces y con hilo invisible, como el de los pañuelos que marcaba la abuela, sostendremos abiertas de par en par las puertas de este escaparate donde hoy, entre costuras, el tiempo se detuvo vestido de domingo y espera que te asomes llevándote consigo los hilos de colores que dibujan recuerdos y botones que cierren el baúl donde, a veces, se acomoda el olvido.



 Centro adultos Guadalcanal

DEL 23 DE DICIEMBRE AL 5 DE ENERO. SALA EXPOSICIONES “CASA CULTURA” DE SEIS A OCHO HORAS.
ABIERTA AL PÚBLICO:
DIAS
23, 25, 26, 28, 29, 30 de diciembre 
 2, 3, 4 Y 5 de enero, en horario de seis a ocho de la tarde.
- El día 25 de diciembre (Navidad, también se abrirá de 12 a 14 de la mañana)



Grupo recuperación de patrimonio de Guadalcanal 

Diciembre 2017

jueves, 14 de diciembre de 2017

La muralla de Guadalcanal

Y sus cuatro puertas de entrada a la villa
Plano de la muralla

Todos hablamos de la muralla, lo cierto es que apenas quedan unos pequeños trozos de ellas, como los del Pilar de la Cava, la pared de la iglesia, sobre todo la que da a la parte norte, junto a la entrada principal, la puerta de la sacristía, con su arco en forma  de herradura y cuando estamos en el interior, podemos observar perfectamente la anchura de dicha muralla, y como no, la entrada que podemos decir con certeza, puesto que es  la única que en la actualidad se conserva, la del jurado o juraillo, pero ya no podemos decir nada mas de ella. A no ser que nos vayamos al escrito que en su día hizo Don Antonio Gordón  Bernabé, para una revista de feria en la cual nos describe por sus investigaciones como era la muralla de nuestro pueblo.
Corría el año de 713 cuando llegaron por primera vez las tropas de Tarik, que se dirigía a Toledo, tras conquistar Córdoba. Pero anteriormente en el año 712, Muza sube por la vía de la plata, concretamente por Almadén y Monasterio, a conquistar Mérida que lo hace el 30 de Junio del año 713 ayudado por su hijo Abd, el Aris, tras la conquista de Mérida al mes siguiente se dirigen a conquistar todo el territorio del sur de Badajoz, ya terminado la conquista de esa zona se dirigen a Sevilla ya que hubo una sublevación, cuando él marchaba dirección de Sevilla pasó por Guadalcanal en el mes de julio y para sorpresa suya se encontró que este pueblo estaba ya amurallado,  que al parecer fué en épocas romanas pero cuando entraron ellos estaban los visigodos en la población, los cuales no  pusieron resistencias, de todas maneras lo conquistaron , al cual lo bautizaron con el  nuevo nombre de WAD AL KANAL. Ya al poco tiempo  dejaron un destacamento de sus propios soldados por si se levantaban en contra de ellos  los nativos de la población de ese modo controlaban algún alzamiento en contra de ellos mientras que los convertían al islam. No quedó la cosa sola en esa fecha sino que años después  las tribus de los bereberes reconquistaron  de nuevo la población, y fué cuando decidieron de fortificar más aún dicho pueblo para más seguridad, También se encontraron con el cerro Monforte o cerro más fuerte , como queramos nombrarlo, le pasó lo mismo ya estuvieron otras civilizaciones anteriores a ellos, como los Tartesos, Romanos, Celtas, pero ya en el año de  1082 pasó por la localidad Alfonso VI y volvió a conquistar la población y le ocurrió lo mismo no opusieron resistencia alguna a las tropas invasoras, pero duró poco ya en el año 1147 llegan los almohades a Sevilla y posteriormente a Badajoz, y ya llegó la construcción almohade e hicieron la mezquita de dicha ciudad y refuerzan las murallas de  Alcalá de  Guadaira, murallas de Niebla, muralla de alcazaba de Badajoz, muralla de Llerena, alcazaba de Reina, muralla de Guadalcanal incluyendo el alcázar de la misma población,  aún se conservan  vestigios sobre los celtas. Recientemente  en unas obras realizadas en una casa de la localidad se encontró una lápida funeraria  de la época  con su marca del sol radiante. Los visigodos  fueron los últimos bárbaros, posteriormente se asentaron los almohades. Este historiador que nombró a lo primero del texto, ya en sus investigaciones data la aljibe que se encuentra justo en lo alto del  cerro Monforte que se trata de 1650 años antes de Jesucristo.
Pero pasa lo mismo que con lo de la muralla  del pueblo que solo quedan algunos restos de la muralla que lo rodeaban, en cambio el cerro Monforte se puede comprobar  la muralla defensivas de su alcázar que  podemos hoy en día ver con  precisión como estaban situadas, al igual que la aljibe que se conserva a pesar del tiempo trascurrido. Ya asentados los musulmanes en nuestra localidad y todos convertidos al islam aunque pasaría como con los romanos, en la época de los cristianos que se mantendrían ocultos a pesar del tiempo y a esperar a poder salir y pregonar su cristianismo.
El mismo documento nos muestra el escrito por el historiador ya nombrado nos dice las cuatro puertas que tenia la muralla y donde estaban situadas, como son la puerta de los Molinos junto a la calle Luenga, de frente al surtidor de gasolina, la muralla subía por la calle las huertas buscando la entrada  del jurado,  que justo en frente se menciona un mesón en el cual cuentan las crónicas que el ilustre don Miguel de Cervantes se refrescaba el gaznate del buen vino que producía el pueblo de ahí la mención que él hace en diferentes libros del caldo de Guadalcanal como en el libro de Cortadillo y Rinconete, pero no solo quedaba el vino en la población también era el vino deseado por la ciudad de Sevilla, pero anteriormente en el descubrimiento del nuevo mundo también cruzó el Atlántico para que lo degustasen en el nuevo mundo, como las manzanas de nuestras huertas las degustaban los marineros que viajaban en las carabelas y de ese modo poder tener fruta fresca, ya que esta variedad duraba toda la travesía, (esto está en proceso de estudio), ya que pasa lo mismo que con lo de las murallas, pero nuestro vino pasó a la corte española que comenzó a beberlo en el año 1619 por unos comerciantes de nuestro pueblo que lo llevaron como referencia de calidad y buen tomar a dicha corte la cual se quedó impresionada con los caldos de nuestro pueblo. Dicho mesón se llamaba el toro, aún se conserva la estructura no como mesón sino como vivienda particular, justo en frente de dicha puerta que es la única que conservamos en la actualidad, podemos ver la anchura de la muralla, y es mas según se observa es más alta que la calle de la Cava, lo que se llega a la conclusión que tenía que tener una pasarela para poder acceder a la entrada de la población, de ese modo la salvaba el foso natural, enfrente  estaba la al cava o (cava) que era la parte que estaba a las afuera de la muralla que era la parte marginal de la población, para seguir justo dirección por la
calle Camacho, o López de Ayala, hasta llegar al alto donde se junta con la calle Granillos, en ese lugar estaba la tercera puerta que ocurriría lo mismo que en el juraillo ya que la atravesaba el foso  que era el camino de Llerena, para continuar por la calle de Santa Ana, hasta la mezquita o sinagoga que es donde se encuentra actualmente la
iglesia  de Santa Ana,  otro investigador de nuestro pueblo como fué Don Andrés  Mirón, la nombra como sinagoga, para continuar para abajo dirección calle de Juan Pérez que rodeaba la calle de Tres Cruces  hasta que llegaba a la calle nombrada como entrada
Sevilla, en esta puerta en años posteriores como el Medievo estaba puesta la columna para la persona  que tuviese que medir algo cogiese la medida oficial en dicha columna pero tenía que ir acompañado por el alguacil, o mayordomo de la población, a continuación se llegaba a la sinagoga que existía en el sitio conocido como la costanilla, y otros la sitúan en la morería que estaba a las   afuera de la muralla lo que conocemos  actual mente con ese nombre como  La Morería, otra parte que estaba justo a las afuera de la muralla, cuentan que eran las partes marginales del pueblo, por ese motivo se encontraban fuera de lo que era el anillos de dicha muralla, que seguía por el pozo Berruecos.
Calle Águila conocida como calle Pemán  que desemboca a la calle Concepción seguidamente a la calle de Santiago, hasta llegar a la iglesia que estaba el alcázar con su puerta de herradura. En este lugar cuando levantaron los adoquines  por el mal estado que tenían para ponerlos de nuevo salieron los cimientos de dicho alcázar, aun  los recuerdo perfectamente que estaban  justo enfrente de la puerta del reloj bajo de dichos adoquines, pero la muralla continuaba por la calleja de la iglesia hasta que conecta con la calle Luenga abajo hasta llegar de nuevo a la puerta de los Molinos. Todo esto esta detallado por los historiadores ya mencionados.
Pero si nos fijamos en el circulo concéntrico del de la población vemos como aprovechaban los arroyos para poderlos utilizar como fosos naturales, para fortalecer más aun la muralla, los arroyos son los llamados el del venerito, que  baja del puerto del padre Beltrán, hasta dicha calle de Santa Ana, pero no sin antes bajar en forma de cascada cuando llueve por la entrada de la cueva de ese arroyo antes de llegar a la calle ya mencionada, pero tiene otra entrada de agua de lluvia como es el callejón llamado de la Quicla o de Patro que sube al Humilladero del Cristo, que sigue recogiendo agua de los huertos del túnel del puerto de Llerena, para continuar toda la calle hasta que llega junto a la bajada del callejón de la al cava o (cava), para desembocar en la calle de las Huertas.
El otro foso es el que tiene el nacimiento, aunque tiene dos nacimientos como son el que tiene en el alto del camino de San José, que justamente es el camino por donde traían la plata de la mina de pozo rico para poderla fundir en la casa de la encomienda hasta que hicieron los hornos en la propia mina ya que los que hicieron eran de mala calidad y cuando llovía se mojaban y no podían, por ese motivo la traían  al pueblo, pero claro en el camino se perdía mucha plata a pesar de que le ponían el sello de la corona real la solución fué hacer los hornos nuevos y sacar bien la plata. El otro nacimiento del arroyo es el que nace en la cuesta de la orca para hacer enlace justo en el callejón que  da a la entrada a la calle de Santa Ana, y la calle Juan Pérez, con enlace de la calle llamada Cervantes, anteriormente
conocida como Fox, el foso pasa justo por el huerto que linda con la calle de Juan Pérez, para desembocar justo al campo de fútbol, antiguamente, el callejón de la Pedrera, pero también nos podemos fijar como rodeaba la muralla los caminos del pueblo como son el callejón de Tres Picos, que viene de San Benito, y comienza a rodear al pueblo por los lados de las entradas como es la entrada de la puerta de Sevilla, y continua por la calle de Santa Ana para continuar hasta la ermita del Cristo del Humilladero.
Y el otro parte desde la Serenita hasta que llega al alto del camino del Campillo hasta para continuar  a la puerta del cementerio actual, para seguir subiendo por el callejón de los burros muertos que en la antigüedad bajan todas las personas que fallecían en las proximidades de la iglesia de Santa Ana ya que el pueblo estaba dividido en tres distritos como era ya el mencionado , el de Santa María, y el de San Sebastián, por ese motivo las personas que morían en la demarcación de Santa Ana cogían  el camino de las eras hasta conectar  con el callejón de los burros muertos, el camino continua subiendo hasta que llega al alto del descansadero de ganados conocido y nombrado Descansadero del Cristo, hay tenemos claramente como le daban la vuelta al pueblo, menos el que entraba por la puerta de los molinos, que atravesaba la calle Luenga, calle López de Ayala, hasta que salía por la otra puerta que era la entrada, o salida de Llerena  y continuar por la calle Espíritu Santo, en la antigüedad calle Berrocal Grande, este camino está catalogado como vía pecuaria, al igual que los caminos anteriormente nombrados pero en años anteriores eran calzadas romanas como las describía  Plinio el Viejo que fué general  de las tropas romanas, para años posteriores dedicarse al tema de botánica como las  plantas medicinales, pero la antigüedad de dichas calzadas las mandó hacer  en el siglo II  Antonino Pio que ya estaban los romanos asentado en la población.       
Pero no queda ningún documento en los archivos del Ayuntamiento de nuestro pueblo que pueda testificar dicha muralla, solo el escrito de feria, y  otro que escuché un buen día que me dejaron ver y ponía que la muralla fué destruida por medio de que Guadalcanal se vio en la revuelta de la batalla de los comuneros, por ese motivo Carlos V  nos mandó a destruir la muralla comenzando por el sitio conocido como el palacio.
Ya por el año 1649 si que nos nombran las murallas según nuestros abuelos, y todo ocurre por la enfermedad tan terrible como fué  la peste que nos azotó, y decían las crónicas de la época que mandaron a tapiar de nuevo los portillos y entrada a la población para que no saliese nadie de ella  ni entrasen más personas a infectar o que se infectasen, esto es porque en diferente épocas esa enfermedad nos azotó, y es en ese momento que corría el año de 1800 cuando volvió esa terrible enfermedad y comentaron  que tenían que tomar medidas sobre esa enfermedad, pero ya no existía dicha muralla solo se referían nuestros abuelos hacerle frente a la terrible epidemia que en esa época que fué la primera enfermedad la combatieron como ya se ha dicho que se fué tapiando  las entradas y los portillos.
 Pero las investigación que estamos haciendo en estos días del mes de Noviembre del año 2017 en los archivos del ayuntamiento queremos averiguar algunos datos más, pero es imposible sobre esas fechas, solo con seguimos algunos datos sobre nuestros mayores y las leyendas del pueblo.
Pero existir sí que existieron como los vestigios ya mencionados.   



Grupo recuperación de patrimonio de Guadalcanal 
Diciembre 2017
 Fotografías de restos de la  muralla en las calles de Guadalcanal
















Grupo recuperación de patrimonio de Guadalcanal 
Diciembre 2017

sábado, 2 de diciembre de 2017

domingo, 19 de noviembre de 2017

LA ALMONA

Recreación edificio siglo XIII
La Almona de Guadalcanal, tal vez el edificio más antiguo de la zona, su abandono y estado de semi-ruina nos deberían alertar a las entidades públicas, Ayuntamiento y  vecinos para una urgente solución.

Villa perteneciente desde el siglo XIX a la provincia de Sevilla y antes vinculada a Extremadura, fue entregada a la orden de Santiago en la década de 1241 y permaneció bajo su jurisdicción hasta el Siglo XIX. Son interesantes las parroquias, iglesias, ermitas y restos de hospitales con que cuenta la localidad. Pero dicha orden militar también tuvo en esta población importantes casas y bastimentos, entre los que destaca el denominado como "palacio" "cortijo" o "castillo"(aunque se desconoce su entidad real en cuanto a su condición de fortaleza), del que ha heredado el nombre el paseo (del palacio) que, con el Ayuntamiento, ocupa hoy el lugar en el que se encontraba dicho edificio. Se arruinó posiblemente en el siglo XVII y la orden compró otra casa en la calle Granillos. El citado "palacio" estaba situado en la que es hoy plaza principal de la localidad exactamente entre el edificio que creemos bastimento del pan y del vino de la mesa maestral (La Almona) y la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción. El poder civil, religioso y por supuesto el militar, quedaban unificados bajo el mandato de los santiaguistas en los territorios que obtuvieron en época medieval lo que ha condicionado sin duda el urbanismo. 
José Hernández Díaz, Antonio Sancho Corbacho y Francisco Callantes de Terán la describieron en su famoso catálogo  sevillano e incluso publicaron sus plantas, secciones y un alzado parcial del edificio que muestra su parte central con las portadas superpuestas. Ello, sin duda investigadores, en un momento en el que este tipo de arquitectura   no "monumental" no se valoraba tanto como en la actualidad.
Transcribimos su texto, tras el que aportamos otras notas.
             "En la calle inmediata a la parroquia, es una construcción de planta ligeramente trapezoidal de sillería. Consta de dos plantas, formadas cada una de ellas por una nave con cubiertas de entramado de madera, sostenida la de la baja por arcos apuntados que arrancan del pavimento formado a modo de contrafuertes interiores. La cubierta de la parte superior de la parte superior es a dos aguas, hallándose sostenida por pilares alineados en el eje central de la nave. El frente de la construcción avanza en su parte  derecha sobre la línea de fachada para servir de asiento a la rampa que exteriormente sirve de acceso a la planta superior. Las puertas de acceso a ambas plantas se superponen en el centro de la fachada; la de la planta baja es un arco apuntado de escasa altura, que apea en impostas constituidas por un toro y una gola. La puerta de la nave de arriba precedida de un porche sostenido por pilares de ladrillos, es también de arco apuntado más peraltado que el inferior, sobre sencilla moldura de cuarto de bocel. El edificio recibe la luz por estrechas saetas, algunas de las cuales han sido ensanchadas con posterioridad a la primitiva edificación, que por sus características, especialmente por la proporción de los arcos, cabria colocar en fecha bastante remota quizás en la primera mitad del siglo XIV."
Poco tenemos que añadir a esta descripción, excepto que el edificio tal como hoy se puede ver perdido parte de sus revestimientos, no es exactamente de sillería y su cubierta es realmente a cuatro aguas. En los muros exteriores parece predominar la mampostería, abundante en la planta baja, y combinada con ladrillos en la planta alta, limitándose el uso de sillares regulares a la construcción de amplios paños en las esquinas, las portadas y algunos otros elementos puntuales, como algún vano. En ladrillo también se construyeron, además de parte del muro de la rampa adosada a la edificación y los pilares del porche que soporta, los enmarques de algunos huecos y los arcos transversales inferiores. Parece que el edificio debió asentar y moverse de forma un tanto irregular, lo que pudo estar motivado bien por el tipo de terreno sobre el que se apoya, bien por la inadecuada cimentación que pueda poseer, bien por el peso y empujes que debió soportar o por qué no también plantearlo, por la extraña ubicación de los pilares superiores que no son precisamente menudos, sobre la clave de los arcos. Analizando estructuralmente la construcción la suposición de excesivas cargas contrasta con la importancia dimensional de los arcos, dispuestos muy próximos con luces libres entre ellos que rondan escasamente los dos metros. Aún así como solución parece que se tomó la contundente media de duplicar dichos arcos trasversales por su intradós a modo de apero interior con lo que su resistencia y estabilidad quedaban más asegurada.
El edificio mide unos 29 m en línea de fachada por algo más de 11 m de fondo y cuenta con construcciones adosadas en tres de sus frentes.
También es interesante apuntar que arcos diafragma o transversales de ladrillos se utilizaron en ocasiones para cubrir caballerizas y bastimentos en otras casas de la orden en Extremadura, por lo que estamos ante un tipo de construcción en absoluto excepcional para los santiaguistas. También recurrieron al mismo sistema en algunas de las iglesias precisamente la más antiguas que de dicha institución se conservan en Andalucía.
La Almona parece que se puede identificar como el bastimento del pan y del vino de la mesa maestral por las descripciones localizadas en las transcripciones del profesor Rafael Gerardo Peinado Santaella  de los libros de visitas de la orden de Santiago, conservados en el Archivo Histórico Nacional, los informes de las inspecciones realizadas son Octubre de 1494, Diciembre de 1508 y Febrero de 1515.
En 1494 visitaron la "casa del bastimento del maestre de Guadalcanal" con un albañil que debía tasar las obras de reparación precisas en el edificio. Consta que éste tenía una "escalera" por donde subían las bestias "el pan" a la sala alta y que era preciso hacer en él numerosas obras, por ejemplo en la "escalera" que precisaba "mas allanarla" y un pretil "de ladrillo e medio de una tapia de alto porque ha acontecido caer algunos asnos desde arriba subiendo". También había que repasar diversas partes de la construcción, reponer unas puertas que estaban podridas y recorrer el tejado.
En 1508 "se menciona el edificio como bastimento del pan y vino de la mesa maestral" confirmándose que estaba en la plaza de la dicha villa y que es alto y bajo un cuerpo de casa bueno". El bastimento del vino no disponía de las tinajas "que eran menester" a lo que se ordeno poner remedio.
En 1515 se repite "que está en la placa de la dicha villa" y que "es alto e boxo todo un cuerpo de casa", en esta ocasión estando allí los visitadores apareció también Andrés de León "veedor de las obras de Vuestra Alteza en esta provincia porque según declaró el bastimento necesita ciertos reparos "en la casa y escalera del pan". 
Por ello ordenó que se informasen al respecto los pertinentes maestros y que le remitieran el resultado para enviárselo a Su Alteza y al Consejero de Ordenes que a su vista mandarían hacer lo que consideraran procedente, dichos maestros fueron Lorenzo Gutiérrez y Alonso Sánchez Barrero vecinos de la villa "albanyres e oficiales" quienes entre otros aspectos(maderas, cabríos, ladrillos, ripios, cal, clavos, mano de obra........ necesarios que costarían 3.935 maravedis) apuntaron también los reparos que necesitaba "la escalera que sube a la dicha cámara del pan" "primeramente se ha de comenzar el escalera para que de  vuelta porque no sea trabajosa como otras para subir de las bestias, con el se ha de comenzar desde el esquina de del adarve  de la casa de la encomienda hasta el esquina cabeza de la dicha escalera  esta vuelta de ser de alto al cabo de cinco palmos y así ha de y subiendo y a de llevar de ancho pies, de manera que se ha de hacer que este lo demás para subir de las bestias que se puedan, y de allí ha de ir sacado por orden hasta la puerta de arriba.  Hace de solar de ladrillo de esquina y con sus trocos que va de tres en tres pies".
 "Hanse de deshazer los pretiles que estan fechos y mal rreparados y tornallosa hazer de su manpuesto y de piedra, cal y ladrillo de manera que queden muy bien fechos y lo alto dello que quede rredondo. A de yr el pretil de vn cabo e de otro toda la escalera. Han de llevar esttos pretiles tres palmos de alto y ladrillo y medyo de ancho". (Castellano antiguo)
El edificio además, necesita constantes reparos lo que viene a indicar que debía de estar hecho desde un tiempo atrás.
Pasemos a plantear cuándo se pudo construir, dado que hay cierta confusión al respecto. De hecho algunas fuentes datan La Almona en 1307, al  parecer por una inscripción que se conserva en el edificio. Otras publicaciones la relacionan directamente con Lorenzo Suárez de Figueroa personaje incompatible con dicha cronología, pues su maestrazgo tuvo lugar entre 1387 y 1409.
A la derecha del arco apuntado que da acceso a la planta alta, bajo el porche, se encuentra en efecto una pequeña lápida con una inscripción de difícil lectura que hemos transcrito gracias a la inestable ayuda la Dra. Elena E. Rodríguez Díaz.
La inscripción, si es correcta la transcripción, nos informa de que "esta casa" fue acabada en 1336 (restados los correspondientes 38 años a la fecha escrita, pues responde a la era hispánica) y mandada hacer por Don Vasco Rodríguez Coronado, maestre de la orden entre 1327  1338. Un tal Alfonso, cuyo apellido desconocemos pudo quizás ser el autor de la interesante inscripción o, más bien, quien la mandó hacer dado que entre 1338 y 1342 consta como maestre de los santiaguistas don Alfonso Meléndez de Guzmán. Creemos que es poco probable que en una inscripción de este tipo aparezca el maestro que efectúo el edificio. 
A pesar de ello, también dejo huella el maestre Lorenzo Suárez de   Figueroa, por las impostas del arco de la misma puerta superior unas formas esculpidas en la piedra, muy desgastadas y parcialmente ocultas por antiguos encalados, que quizás podrían ser hojas de higueras seña heráldica que el referido maestre fue colocando por otras de las edificaciones que impulso, caso de la magnífica torre del castillo de Estepa o de la iglesia del monasterio de Santiago de la Espada de Sevilla, concebida como su propia capilla funeraria.
La encomienda se mantuvo hasta el siglo XIX, no obstante conviene apuntar una peculiaridad de la misma que ha sido destacada por M. Maldonado Fernández y que afecta al dicho edificio. En 1540 Carlos V  vendió la mitad de los derechos de la encomienda y todas las rentas de la mesa maestral poseída en Guadalcanal al Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla, aunque sin llegar a separar a aquella de la orden. Pues bien en dicha venta, como consta en diversos monumentos generados por la misma (tasación, toma de posesión o testimonio notarial impreso en 1612 sobre títulos de propiedad del hospital en Guadalcanal) el hospital se quedó con la mitad de los diezmos,  la escribanía pública, de la renta del jabón, la mitad de la casa y lagares y vigas de pisar uvas, que estaban en la calle San Bartolomé y con el bastimento de pan y vino con sus tinajas del que se vuelve a especificar que estaba en la plaza pública.
El edificio pasó así a manos del hospital, en las que seguía en el 1715. 
Del 30 de Enero de dicho año data un edicto por el que sus administradores sacaron a subasta el arrendamiento de las rentas de Guadalcanal en el que consta la propiedad "de las casas donde se solía encerrar el vino perteneciente a la mesa maestral y la casa donde se solía encerrar el diezmo del pan, que es sobre dicha casa en la plaza pública". Así que fue el hospital el encargado de su mantenimiento  y gestión, posiblemente hasta la desamortización. En las cuentas de 1745, por ejemplo consta el pago de unas obras hechas en la "Almona", fue el albañil Juan Álvarez el encargado de componer tejados y graneros del Hospital de la Sangre cuyo recibo de 24 reales aparece fechado el 3 de Agosto de 1736.
Almona según la Real Academia Española, puede significar "casa, fabrica o almacén público" y también en Andalucía jabonería. Tampoco se descarta que quizás el edificio o parte de él se pudo utilizar como tal jabonería en algún momento  en cuenta lo máxime teniendo en cuenta lo ya dicho sobre las rentas con las que se quedó el Hospital de las Cinco Llagas tras la compra de parte de los beneficios de la encomienda.
Hoy día, La Almona pertenece a diversos propietarios, la mitad izquierda del edificio, mirando su puerta de frente, está en un penoso estado de ruina. La parte de la derecha de la fábrica en planta baja un bar bien acondicionado, mientras que el piso superior sirve de almacén.

El acondicionamiento de parte del inmueble para negocio ha sido una buena opción pues permite contemplar casi completa esa media nave baja, de sugerente estética.
GRUPO  DE  RECUPERACIÓN PATRIMONIO DE   GUADALCANAL                                     
Noviembre 2017

miércoles, 15 de noviembre de 2017

PRESENCIA ALFARERA EN GUADALCANAL

El Alfarero.-
Alfarería es el arte de elaborar objetos de barro o arcilla, es el oficio que ha permitido al hombre crear toda clase de enseres y artículos domésticos a lo largo de la historia.

“Alfarería es sinónimo de cerámica”


A principios del Siglo XX, la alfarería estaba en pleno auge en Extremadura, y más concretamente en Tierra de Barros. En Guadalcanal no existía ninguna alfarería, pero sí hornos dónde ya se hacían ladrillos para buena parte del territorio, por ello hizo instruir a un buen profesional y artesano del barro que sería un lugar propicio para trasladar su oficio y buen hacer como alfarero a nuestro pueblo.
Éste señor fue Segundo Muñoz Guillén, de Salvatierra de los Barros(Badajoz), nacido el 7 de Noviembre de 1900, llegando a nuestra localidad el 19 de Abril de 1919(Miércoles Santo para más señas). Hicieron buena amistad, y le ofrecieron su ayuda los hermanos Manuel y Antonio Llanos, estudiando la posibilidad de sacar arcilla de calidad para trabajarla artesanalmente.
Segundo  se trasladó junto a sus padres Juan Muñoz Sánchez y Águeda Guillén Caro, quienes le ayudaron y enseñaron el ARTE DE LA ALFARERÍA.
Juan, junto a su hijo Segundo, se encargaban de sacar en los campos cercanos a San Benito, La Legua y algún lugar más, la arcilla abundante del terreno con grandes esfuerzos, desde muy hondo de la tierra y trasladarlas al pueblo en los serones de los bestias. Llenando dicha arcilla en grandes pilas, moviéndolas con agua y así sucesivamente hasta que el pilón estaba totalmente lleno de barro. El agua sobrante que quedaba en la parte de arriba, iba saliendo, se quedaba ahí varios días hasta que estaba para poder usarla; entonces procedían a sacarla aparte, la que necesitarían en días sucesivos, que la tiraban contra una pared adecuada para ello y así escurriese más aún la humedad para poder ser moldeable. Después, era cuando se procedía a hacer bolas de barro, y llevarlas al torno para darle artesanalmente con sus manos la forma deseada a toda clase de vasijas, utensilios o enseres.
Los tiestos eran vendidos en las poblaciones cercanas como Cazalla de la Sierra, Alanís, El Pedroso ó Fuente del Arco. Se acarreaban en bestias, bien envueltos en pasto, y con una red por encima de la angarillas, después en un carro se servían a la Estación y lo facturaban.
Águeda, y la que fue su nuera en 1930, Rosa Morente Ugía, natural de Guadalcanal, eran las encargadas de bruñir los búcaros, tinajas, alcancías, etc. Éstos envases eran adornados con una piedra del río mojada con la saliva, para dar formas y brillos; después de terminar estos trabajos se depositaban, bien protegidos tanto de la lluvia como del calor, a esperar unos día de su secado, y cuando tenían preparadas más de 3000 piezas, encendían con leña un gran horno de un tamaño aproximado de una habitación, colocándolas como piezas de puzles para aprovechar al máximo el espacio disponible. Cuidaban la temperatura del horno durante 20-24 horas para que estuviese a punto, y la cocción de los tiestos fuese la óptima.
La ubicación de la alfarería estaba en la anterior calle General Franco nº9, antigua calle Sánchez y hoy Juan Carlos I.
Fruto de éste matrimonio nacieron su hija Rosa y Pepito (José Muñoz Morente), el 16 de Octubre de 1936, que con tan sólo 9 años, ya tenía su propio y pequeño torno para aprender el oficio.
La alfarería era un trabajo duro y constante, necesitaba de más manos, y para ello trajo a su paisano de Salvatierra, José Pérez Cinta, quién se quedó a cargo de la Alfarería durante tres años, pues los Muñoz marcharon a Lora del Río, ya que la inquietud de Segundo le hacían avanzar, llegando a ser encargado de fábrica del aserradero de maderas, dónde también su buen hacer se señaló.
Por causas familiares tuvo que volver a Guadalcanal y a su regreso, José Pérez no quiso continuar trabajando con Segundo, y se instaló por su propia cuenta en la calle Sevilla, donde montó durante años su propia alfarería; compró un terreno por los Alamillos para sacar su propia arcilla. Éste episodio dio lugar a que Segundo Muñoz buscase de nuevo ayuda, ésta vez sería desde Fregenal de la Sierra, Ángel Potente. Y ya con su hijo José Manuel Muñoz Morente “Pepito el Alfarero”, fueron los años en que este oficio artesano se llevó a cabo en nuestra población, terminando en la década de los sesenta.
Domingo, el hijo de José Pérez, nos contará sus vivencias de ésta época, ya que hoy en día sigue en contacto con el pueblo y sus paisanos. 
Domingo es hijo de alfareros, hoy he tenido una conversación en su casa hablando de otros tiempos.
Su padre como hemos mencionado antes, nació en Salvatierra de los Barros en 1913 y se trasladó a Guadalcanal en los años 30, naciendo Domingo en 1943.
Entró de aprendiz cuando contaba con 12 años que junto a su madre pues llevaban el oficio familiar de alfarero echando muchas horas al día.
Recordando que entre tirón y tirón de orejas de las que daba el maestro D. Juan Campos en la Escuela, a él siempre le gustaba entrar y jugar con el barro que había en el taller alfarero.
Aprendió lo básico llegando hasta “álgebra” y siguió con su padre como alfarero  hasta que se fue a la mili. En la calle Sevilla nº33 al final de su casa estaba el taller con un horno al estilo moruno, no tenían horas de trabajo, su jornada era de sol a sol desde que amanecía hasta la hora de cenar y no tenían muchas fiestas en el año. Dice que a la madre se le daba muy bien las labores de adornos que pudieran tener las piezas, siempre vigilando que estuviera el horno a la misma temperatura.
Éste funcionaba con leña de olivo, y le metía también jaguarzos y tomillo, que por lo visto le daba un toque justo con un color muy atractivo y vistoso en el calentón final. Por lo visto los jaces de jara venían muy bien para hacer pan y no tanto para la cerámica.
Mientras que solucionaban un pleito con la familia Llanos, José compró un olivar de 84 estacas en la cuesta “la legua” a Jesús Chaves el boquinete y se traía la tierra que era de arcilla en un carro.
En un pilón lo llenaban de agua, la que se necesitase, se echaba la tierra y se diluía, la colaba y esperaba unas horas para que se asentase. Por una trampilla sacaba el agua y después cogían las porciones que veían necesarios poniéndolas en un rincón del taller contra la pared.
Habría que empellar mucho antes de comenzar con la tarea, es decir amasar mucho y con una paleta extraer la humedad restante.
El torno era manual y con los pies descalzos le daba para que se moviese. Tenía mal genio el hombre, pero lo bueno estaba en las manos que tenía, según narra Domingo.
Lo que más se hacía eran pipotes, cántaros en diferentes tamaños, dornillos, lebrillos, jarras, jarritas, jarrones, tiestos, orzas, tinajas, etc..
 Los precios eran de la época.. el pipote por ejemplo era a 2 pesetas, ó 2,50 ptas si era más grande, los cántaros a 4 ptas, a 6 ptas ó 6 y 9 reales., según el tamaño y producto.
Algunos se les daba un baño de plomo para que resultase vidriada. Hacían producción sin tener en cuenta los pedidos, interesaba tener género como de todo un poco para vender.
Al irse a la mili, Domingo empezó a preparar las oposiciones para Correos, las aprobó y estuvo de cartero 5 años en el pueblo y el resto en Dos Hermanas.
El padre mantuvo su taller abierto hasta la edad de jubilación en 1978.
Su familia siguen trabajando el barro en sus raíces de Salvatierra, claro está con los adelantos de hoy en día. Ya el barro lo traen preparado en palets cubierto con plásticos, el torno es eléctrico igual que el horno.


GRUPO  DE  RECUPERACIÓN  PATRIMONIO DE   GUADALCANAL                                     
Noviembre 2017