martes, 17 de diciembre de 2019

La Serradora de Joseito


Oficios artesanales desaparecidos en Guadalcanal
Lamentablemente, los oficios artesanales que tantos puestos de trabajo dieron a Guadalcanal están desapareciendo, esto nos lleva a un pueblo sin actividad y sin vida.
Hoy queremos hacer un homenaje a un sector social que durante el pasado siglo (hace menos de veinte años), era un tejido artesanal de gran dinamismo en Guadalcanal, las carpinterías, que encontrábamos en nuestras calles, entre ellas, en la calle Feria estaban Rafael Torrado, Rafael Barragán Guerrero, Ignacio Criado Gómez, Manuel Pérez Vázquez (posteriormente (Ernesto Pérez Vázquez y Antonio Rodríguez Aguilar); en Antonio Porras estaba la de Isidro Muñoz Pérez; en el Pilar la de Ignacio Núñez Muñoz; en Av. Constitución Carmelo Gallego Pineda y Antonio Serna Duran (especializado en carros y ruedas); Francisco Gallego Torrado en la calle Sevilla; Juan José Nogales Muñoz en la calle Andalucía; en Tres Cruces Carmelo Caldera Carreras e Ignacio Criado Gómez; Jesús Escote Vázquez en Concepción; Cándido Escote Vázquez en Santa Clara; Hermanos Nogales en la ctra. de Llerena, y seguro que alguna nos dejamos.

Hoy queremos hacer un pequeño homenaje a La Serradora de Tres Cruces y especialmente a José Caldera Ramos “Joseito” por la “fabricación artesanal de sillas” y su hermana María del Monte por la elaboración de los asientos de enea para las mismas y la enseñanza que impartieron en un taller de empleo, lástima que no siguiera esta tradición, nos comentan Domingo y Carmelo alumnos de este taller y compañeros en la asociación.

El oficio de la carpintería artesanal, consistía en trabajar la madera y sus derivados con técnicas manuales, fue una ocupación generalizada en Guadalcanal, sobre todo la destinada a la fabricación de sillas de elaboración y acabado de esqueletaje de madera y la confección de asientos de enea, con incorporación de tareas de talla y adornos, torneado y barnizado, así, la sillería y la labor de torneado se convirtieron en modos de subsistencia para algunas familias de nuestro pueblo.
Pero, los talleres existentes no pudieron competir con la producción masiva y mecanizada de otras fábricas, los artesanos abandonaron esta actividad o emigraron y algunos talleres fueron despareciendo, actualmente se compran estos artículos en grandes superficies o por internet, de dudosa calidad y procedencia y las maravillosas obras de arte que heredamos de nuestra familia se ven arrinconadas y en desuso por falta de taller que reponga los palos o los asientos deteriorados.

Proceso artesanal. - El primer proceso consistía en labrar los troncos que llegaban en bruto al taller para obtener tablas o tablones. Primero se desbastaban los citados medios troncos. Posteriormente, los troncos se seleccionaban y sucesivamente se cortaban longitudinalmente en secciones de distintos espesores. Una vez obtenidas, las tablas se apilaban en castilletes para que el aire circulara entre las piezas favoreciendo el secado de la madera.

Las piezas que se requerían eran sucesivamente escopleadas y barrenadas, proceso que consistía en realizar perforaciones en la madera mediante el uso del escoplo y del barreno para permitir el ensamblaje final de la silla. Pulidas las piezas destinadas al torno necesitaban ser previamente canteadas. El procedimiento consistía en rebajar las esquinas de la pieza "para ponerla redonda para el torno" mediante el uso de la sierra de cinta, de tal manera que la sección de la madera se vuelva octagonal. Torneado Las extremidades de la pieza se sujetaban en los brazos del torno que, una vez activado, hacia girar la pieza sobre su eje horizontalmente en un movimiento constante que permitía darle forma y pulirla mediante el uso de limas de distinto grosor.

Una vez concluidas todas las piezas, se procedía a su ensamblaje mediante el uso de cola y la colocación de puntillas. La silla así obtenida podía ser barnizada o pintada, si el comprador lo requiera, antes de pasar al trabajo de confección del asiento en enea, que consistía en un trabajo aún más artesanal y en el proceso de acabado del producto.
Las Herramientas y utensilios que se utilizaban eran, sierra mecánica constituida por un disco de acero cuyos dientes emergen de una abertura colocada en el plano de trabajo y que gira alrededor de su eje a gran velocidad. Cepillos, máquina eléctrica formada de un bastidor que soporta el plano de trabajo rectangular, compuesto de dos mesas horizontales entre las cuales está situado el árbol porta cuchillas. Escoplos, herramienta de hierro acerado, con mango de madera, de unos tres decímetros de largo, sección de uno a tres centímetros en cuadro, y boca formada por un bisel. Piezas metálicas labradas de distintos diámetros con mango en forma de "T". Sierras de cinta. Sierra eléctrica formada por una tira metálica dentada, larga, estrecha y flexible que se desplaza sobre dos ruedas que se encuentran en el mismo eje vertical con un espacio entre ellas. Tornos, formado por dos ruedas unidas por un eje horizontal, primero manuales y luego adaptado a electricidad. 

Las piezas se sujetan en unas mordazas que hacen que estas giren a velocidad adaptada al proceso de refinado y puedan ser trabajadas con limas especiales de tornero. Martillos, mazo de hierro o acero enastado en un mango de madera.  Tornillo de banco, mordazas metálicas dispuestas con la línea de sujeción horizontal. Limas, utensilios de acero templado, con la superficie finamente estriada en uno o en dos sentidos. Gubias, herramienta cortante con mango que se utiliza para ahuecar. La hoja es de sección acanalada a tal efecto.
Productos que se fabricaban, sillas de diferentes estilos, como sevillana, baja, alta, chica, mecedoras, basta, de costura, de zapatero, sillones para niños y sillones de dos y tres plazas.
Joseito nos dejó en septiembre de 2013, fue una persona peculiar y muy querida en su pueblo, dejó su legado de muebles sencillos, pero de gran belleza y perfección de acabado.

Fotos. - Información Documental Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.


Asociación Cultural Guadalcanal por su Recuperación Patrimonial.
Diciembre 2019

miércoles, 16 de octubre de 2019

Conviene recordar antes de dar algunas licencias de obras



Se declara Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico, el sector delimitado de la población de Guadalcanal (Sevilla).



Sumario:


     I. El artículo 13.27 de la Ley Orgánica 6/1981, de 30 de diciembre, del Estatuto de Autonomía para Andalucía, establece la competencia exclusiva de la Comunidad Autónoma en materia de patrimonio histórico, artístico, monumental, arqueológico y científico, y el artículo 6 apartado a de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, determina que se entenderán como organismos competentes para la ejecución de la Ley los que en cada Comunidad Autónoma tengan a su cargo la protección del patrimonio histórico.
Asimismo, el artículo 2 del Reglamento de Organización Administrativa del Patrimonio Histórico de Andalucía aprobado mediante Decreto 4/1993, de 26 de enero, atribuye a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía la competencia en la formulación, seguimiento y ejecución de la política andaluza de Bienes Culturales referida a la tutela, enriquecimiento y difusión del Patrimonio Histórico Andaluz, siendo, de acuerdo con el artículo 3.3 del citado Reglamento, el titular de la Consejería de Cultura el órgano competente para proponer al Consejo de Gobierno de la Junta 
      1.1 del Reglamento anterior, a este último dicha declaración.
   II. El municipio de Guadalcanal, consolidado como un núcleo de ocupación compacto y de homogéneas características formales, conserva los rasgos propios de los asentamientos de la Sierra Norte de la provincia de Sevilla. Ubicado entre las sierras de Capitana, del Viento y del Agua, su parcelario compacto e irregular y su homogéneo caserío de viviendas unifamiliares de carácter vernáculo, se adaptan a una topografía con desniveles, que le proporcionan múltiples perspectivas, añadiendo al conjunto notables valores paisajísticos y medioambientales. La singularidad de su emplazamiento condiciona el trazado del viario y la ubicación de importantes edificios religiosos de los siglos XIV al XVII, entre los que destacan la Iglesia de Santa María de la Asunción, el Convento de Santa Clara, la Iglesia de Santa Ana, el Convento del Espíritu Santo y la Iglesia de la Concepción, así como civiles, con una Almona del siglo XIV y casas señoriales del siglo XVIII.
     La declaración como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico, del sector delimitado de la población de Guadalcanal (Sevilla) se ve justificada por la necesidad de conservación de los valores históricos, edificatorios, monumentales, etnológicos, paisajísticos y medioambientales que aún conserva.
    III. La Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, por Resolución de 1 de julio de 1982 (BOE de 11 de noviembre de 1982), incoó expediente de declaración de Conjunto Histórico-Artístico, a favor de la villa de Guadalcanal (Sevilla), según la Ley de 13 de mayo de 1933, sobre defensa, conservación y acrecentamiento del patrimonio histórico-artístico nacional, siguiendo su tramitación según lo previsto en dicha Ley, en el Decreto de 16 de abril de 1936 y en el Decreto de 22 de julio de 1958, de acuerdo con lo preceptuado en la disposición transitoria sexta, apartado uno, de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español.
     En la tramitación del expediente y de conformidad con lo establecido en el artículo 14 de la Ley de 13 de mayo de 1933, sobre defensa, conservación y acrecentamiento del patrimonio histórico-artístico nacional, así como en el artículo 84 de la Ley de Procedimiento Administrativo de 17 de julio de 1958, han emitido informe favorable a la declaración, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, reunida en sesión del día 13 de diciembre de 1982 y la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Sevilla, reunida en sesión del día 2 de julio de 2002.
   De acuerdo con la legislación aplicable, se cumplieron los trámites preceptivos abriéndose un período de información pública (BOJA nº 102, de 30 de mayo de 2003) y concediéndose trámite de audiencia al Ayuntamiento de Guadalcanal, mediante escrito de la Ilma. Sra. Delegada Provincial de la Consejería de Cultura en Sevilla dirigido al Ayuntamiento de Guadalcanal, con fecha de recepción de 25 de abril de 2003.
     Terminada la instrucción del expediente, y según lo previsto en el artículo 14.2 y en la disposición transitoria sexta, apartado uno, de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, procede la declaración de Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico, del sector delimitado de la población de Guadalcanal (Sevilla).
     Asimismo, y de conformidad con lo previsto en el artículo 8 del Reglamento de Protección y Fomento del Patrimonio Histórico de Andalucía, aprobado mediante Decreto 19/1995, de 7 de febrero, corresponde la inclusión del bien en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.
     En virtud de lo expuesto y de acuerdo con lo establecido en los artículos 6.a, 9.1 y 9.2 de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, en relación con el artículo 1.1 del Reglamento de Organización Administrativa del Patrimonio Histórico de Andalucía, a propuesta del titular de la Consejería de Cultura y previa deliberación, el Consejo de Gobierno en su reunión del día 2 de marzo de 2004, acuerda:

Primero.
    Declarar Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico, el sector delimitado de la población de Guadalcanal (Sevilla), cuya descripción y delimitación figura en el Anexo al presente Decreto.
Segundo.
     Establecer una delimitación del espacio afectado por la declaración de Bien de Interés Cultural, que abarca los espacios públicos y privados, las parcelas, inmuebles y elementos comprendidos dentro de la delimitación que figura en el Anexo y, gráficamente, en el plano de Delimitación del Conjunto Histórico.
Tercero.
     Inscribir este Bien de Interés Cultural en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.
   Contra el presente acto, que pone fin a la vía administrativa, se podrá interponer, desde el día siguiente al de su notificación, potestativamente, recurso de reposición ante el mismo órgano que lo dicta en el plazo de un mes, conforme a los artículos 116 y 117 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común (modificada por la Ley 4/1999, de 13 de enero), o directamente recurso contencioso-administrativo en el plazo de dos meses, ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía con sede en Sevilla, de acuerdo con lo previsto en los artículos 10 y 46 de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa.

Sevilla, 2 de marzo de 2004.
El Presidente, Manuel Chaves González. 
El Consejero de Cultura, Enrique Moratalla Molina.


     I. Justificación de la delimitación.
   Si bien el actual núcleo no se consolidó hasta la época de la conquista cristiana, los primeros asentamientos humanos localizados en las inmediaciones de su emplazamiento corresponden a cuevas de habitación en las que se han encontrado útiles como cuchillos de sílex y restos de cerámica neolítica. Más abundantes son los testimonios materiales de época romana encontrados en su término que, repartidos por los cortijos circundantes a la población, no demuestran la existencia de un núcleo configurado con carácter compacto. De esta época, se ha documentado la existencia de un pequeño despoblado al noreste del casco histórico actual, con restos de ladrillo, tejuela y fragmentos de vasijas. Existen otras piezas muy repartidas, como capiteles con decoración de trépano o un sarcófago de piedra procedente de un cerro situado al oeste del caserío en el que también se hallaron gran número de enterramientos cubiertos por losas. Completan el legado clásico en las inmediaciones algunos restos de construcciones hidráulicas y otras obras de ingeniería destinadas a la mejora del trazado de las vías de comunicación.
    Las características del medio geográfico abrupto que rodea esta población propiciaron tradicionalmente una economía basada en la rentabilidad de las dehesas, los olivares y los terrenos dedicados al cultivo del trigo que, junto a la explotación de las minas de plata allí localizadas, han sido las principales fuentes de riqueza de Guadalcanal durante toda su historia. Esto, unido a su ubicación como enclave de destacada importancia en la red de comunicación entre Sevilla y Mérida a la vez que una situación estratégica entre la Sierra Morena y el Valle del Guadalquivir ocasionaría, a lo largo de los siglos XI al XIII, la formación de un sistema defensivo en el que se implantan una diversidad de pequeños baluartes y un recinto fortificado que condicionaría el definitivo emplazamiento de la actual población de Guadalcanal.
     El perímetro de este recinto defensivo contó con un foso conocido por la cava, así como cuatro puertas: la de Sevilla, la de Llerena, la del Jurado y la de los Molinos y una alcazaba situada al sur, de la que restan algunos vestigios maclados en la fábrica de la iglesia de Santa María.
     En 1241 fue conquistada a los musulmanes por la Orden de Santiago, que conservó su dominio hasta el siglo XIX incorporándola a la Vicaría de Tentudía, dependiente del Priorato de San Marcos de León. La importancia demográfica y económica de esta comunidad propició la concesión del derecho a tener Vicario independiente desde 1395, conservando las tres collaciones ya establecidas: la de Santa María, con mayor número de vecinos, seguida en importancia por las de Santa Ana y de San Sebastián.     
Desde este momento se inicia el auge demográfico, ocasionando la morfogénesis de la ciudad. En primer lugar, se desarrolló un nuevo arrabal extramuros situado al este, como consecuencia de la expansión del barrio de Santa Ana y de la creación del de la Morería, anexionados al recinto por la puerta de Sevilla mediante la prolongación de la llamada calle de Sevilla fuera. Este sector se encuentra consolidado como collación en el siglo XV, contando con la Iglesia de San Sebastián como parroquia propia desde 1481.
     La arquitectura monumental de Guadalcanal cuenta con particularidades formales que la singularizan por sus caracteres de arcaísmo en el contexto del medievalismo cristiano. Sus edificaciones religiosas, de grandes proporciones y aspecto fortificado, fueron realizadas durante los primeros tiempos de la ocupación cristiana en la Sierra Norte de Sevilla y su posterior etapa de asentamiento. Destacan los templos que presidían las collaciones históricas, edificados entre los siglos XIV y XV, con importantes aportes renacentistas y barrocos, como la Iglesia de Santa María de la Asunción, la de San Sebastián y la de Santa Ana, así como la Iglesia de la Caridad, el Convento de Santa Clara y el Hospital del Milagro que pertenecen a fundaciones del siglo XVI, mientras las iglesias de San Vicente, la del Espíritu Santo y la de la Concepción son edificios levantados durante el periodo barroco. Estos inmuebles, con sus bóvedas y torres, dibujan el perfil del Conjunto Histórico resaltando entre su caserío.
     Su configuración espacial se ordena en torno a dos enclaves principales, la Plaza de España, actual centro neurálgico de la población en el que se ubican los inmuebles más monumentales, y la Plaza de Santa Ana, presidida por la iglesia del mismo nombre que se emplaza sobre un promontorio que provoca la suave inclinación existente en el viario entre ambos puntos. El límite del Conjunto Histórico se configura en etapas de ocupación posteriores, experimentando diferentes procesos de expansión en los que se generan un nuevo sector al este, desarrollado como prolongación de la que fue llamada Puerta de Sevilla, y otro al norte, hasta alcanzar la Iglesia de Santa Ana. Un último desarrollo, de menor intensidad, ocupó la zona marginal situada al oeste del primitivo recinto fortificado de época árabe. 
     El Conjunto Histórico de Guadalcanal responde a un sistema de asentamiento condicionado por las características del terreno. La configuración de su plano parcelario en los sectores sur y oeste, presenta una compacidad muy notoria, con divisiones catastrales irregulares, de escasa dimensión en la mayoría de los casos, y relacionadas entre sí por un viario de trazado sinuoso. Al norte, el sistema de ocupación configura vías rectilíneas y manzanas de mayor dimensión con parcelas más regulares y de mayor tamaño entre las que se conservan algunos espacios interiores sin colmatar.
    En su conjunto, este núcleo de población conserva escasamente alterados los límites de las diferentes expansiones históricas relacionadas, conservando sus bordes y manteniendo un contacto muy nítido con el medio natural inmediato. Esta peculiaridad hace fácilmente legible la relación existente entre el área edificada y el medio natural como condicionante morfológico y factor de contextualización espacial.
   Las construcciones monumentales de carácter religioso constituyen los principales hitos arquitectónicos y urbanísticos de la localidad, que actúan fuertemente tanto en la apreciación panorámica de su conjunto como en las visuales y perspectivas en el interior de la trama urbana. Las iglesias de Nuestra Señora de la Asunción o la antigua capilla de San Vicente presiden junto al edificio del Ayuntamiento la Plaza de España, así como la Iglesia de Santa Ana lo hace en la plaza del mismo nombre. A estos monumentos, junto a los ya relacionados, se suma un gran número de inmuebles de carácter popular destinados a residencia que presentan una tipología de similares rasgos estilísticos. En su conjunto conforman un ámbito edificado en el que la armonía de volúmenes y texturas genera un paisaje urbano homogéneo y tipificado como ejemplo de los asentamientos de sierra ligados íntimamente a la explotación del medio natural.
     Entre este caserío se distinguen otros ejemplos de residencias correspondientes a los estamentos burgués y nobiliario que levantaron en el municipio algunas casas señoriales, inmuebles que muestran rasgos propios de la arquitectura barroca palaciega del siglo XVIII. Estos ejemplos son escasas excepciones en un contexto básicamente configurado por la arquitectura vernácula ligada al almacenamiento y transformación de la materia prima y a industrias de carácter familiar relacionadas con el cultivo de viñedos y productos agropecuarios, en las que se generaliza la casa de dos plantas o una y sobrado con vanos adintelados, paramentos encalados y cubierta de teja árabe.
     El Conjunto Histórico de Guadalcanal mantiene en la mayor parte de su parcelario, un sistema espacial y un legado edificatorio escasamente alterados, conservando la homogeneidad tanto de su caserío, como de los espacios públicos y de la red viaria, haciendo apreciable la armonía existente entre los tipos arquitectónicos y las características históricas, urbanas, espaciales y medioambientales del Conjunto Histórico.
     En razón a las características del ámbito del Bien no se considera necesaria la delimitación de un entorno al mismo, por incluirse dentro de éste todos aquellos espacios, inmuebles y elementos definidores del Conjunto. 
II. Delimitación literal del bien
    La zona afectada por la declaración de Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico, del sector delimitado de la población de Guadalcanal en Sevilla, comprende las parcelas, inmuebles, elementos y espacios públicos y privados, situados dentro de la línea de delimitación trazada sobre el plano del Centro de Gestión Catastral y Cooperación Tributaria del Ministerio de Economía y Hacienda de 1991. El límite está marcado por una línea virtual que se apoya sobre referencias físicas permanentes y visibles. Su descripción literal es la siguiente:
     Comienza la delimitación en el extremo noreste del Conjunto Histórico, señalado en el plano con la letra O y sigue el sentido de las agujas del reloj. Desde el punto O origen de la delimitación, correspondiente al vértice noreste de la parcela 02 de la manzana 31028, en la intersección de las calles Mina y Juan Pérez, recorre en sentido suroeste el límite este de la manzana 31028, cruza la calle Cervantes hasta el vértice noreste de la parcela 48 de la manzana 31010 y recorre las traseras de las parcelas 48 y 47, así como las fachadas a la calle Juan Pérez de las parcelas 02 a 10 de la citada manzana 31010. Cruza la calle Juan Pérez hasta el vértice norte de la parcela 27 de la manzana 31994, recorre en sentido este las traseras de las parcelas de las manzanas 31994 y 33991, que dan frente a la calle Sevilla, rodeando esta última por su límite este hasta salir a la calle Sevilla y cruzarla hasta el vértice noroeste de la parcela 23 de la manzana 32985. Continúa en sentido este por las fachadas a la calle Sevilla de las parcelas 23 a 29, desviándose en sentido suroeste para recorrer el límite este de esta última parcela. Cruza la calle Morería y recorre en sentido suroeste los límites sureste a la calle Coso de las manzanas 33988 y 33973, hasta recorrer el límite sur de la parcela 07 de la última manzana y continuar en prolongación hasta alcanzar el límite este de la parcela 02 de la manzana 32974 y recorrerla en sentido suroeste. Continúa por el límite sureste de la parcela 03, se desvía en sentido noroeste por las fachadas a la calle Feria de las parcelas 03 a 08 de la manzana 32974, 13 a 23 de la manzana 31975, desde donde cruza el espacio público hasta el vértice este de la parcela 23 de la manzana 30989. Continúa en sentido oeste por las fachadas a la Avenida de la Constitución de las manzanas 30989, 28999, 27996 y 26999, cruzando siempre en línea recta las calles y espacios públicos. Cruza la calle Luenga hasta el vértice sureste de la parcela 20 de la manzana 25995, recorre en sentido norte el límite oeste de las parcelas 20, 19 y 21 a 26, cruza la calle Huertas para recorrer el límite oeste de la manzana 25009 y prosigue por el límite suroeste de la calle San Francisco, hasta rodear por sus límites suroeste las traseras de las parcelas de la manzana 24018 que dan frente a la citada calle. Sale a la calle San Francisco, la cruza y recorre en sentido este los límites norte de las manzanas 24015 y 25016, recorre los límites oeste de las manzanas 27028, 28032, 28046 y 28056, rodeando esta última para cruzar la calle Espíritu Santo a la altura del límite norte de la manzana 29044, que recorre en sentido este. Rodea a la manzana 30059 por sus límites oeste, noreste y este, para continuar por los límites más orientales de las manzanas 30051, 30343, trasera de la parcela 05 de la manzana 30034 y límites este de las manzanas 31033 y 31039, continuando en prolongación hasta alcanzar el límite noreste de la manzana 31024 y desviarse por él en sentido sureste. Cruza la calle hasta el vértice norte de la parcela 15 de la manzana 31026, recorre en sentido sur las traseras de las parcelas 15, 14, trasera construida de la 13, 12, 08 y 07, continuado en prolongación para cruzar la calle Minas y recorrer en sentido este el límite norte de la manzana 31028 hasta enlazar con el punto O, origen de esta delimitación.

Decreto 92/2004, de 2 de marzo
Junta de Andalucía


Asociación Cultural Guadalcanal por su Recuperación Patrimonial. 
Octubre 2019

viernes, 4 de octubre de 2019

Cantera de San Miguel de la Breña

Mapa de localización

Estudio sobre bloques de arenisca  
            A principios de agosto se puso en contacto con esta Asociación para la recuperación del patrimonio de Guadalcanal el Dr. Jorge Fernández Suarez, catedrático y geólogo responsable del Área de Recursos Minerales del Departamento de investigación en recursos geológicos en el Instituto Geológico y Minero de España. Nos solicitó colaboración para organizar una visita y documentar el proyecto que está realizando su departamento sobre los elementos utilizados en la construcción de parte de la Iglesia de Nuestra Señora de Santa María de la Asunción de Guadalcanal.
Para ello nos envió la localización de la formación geológica de la cantera en la finca de San Miguel de la Breña, próxima a Guadalcanal, entre los términos municipales de Malcocinado y Alanís, esta cantera se encuentra muy deformada por los diferentes factores, el tiempo, el abandono, la maleza y principalmente por la sobre explotación en la segunda mitad del siglo XX para obtener arcillas refractarías.
Testigo iglesia Santa María Guadalcanal
Así el 23 de septiembre en una calurosa tarde nos dirigimos a la citada finca un grupo formado por el Dr. Jorge Fernández Suarez del Instituto Geológico y Minero de España, María Isabel Serna Blanco, Enrique Torrado Moreno y Rafael Spínola Rodríguez en representación de nuestra Asociación, María del Carmen Carmona Cubero, Ingeniero Técnico de Minas, autora del trabajo de INVESTIGACIÓN HISTÓRICA-MINERA DE LAS MINAS DE POZO RICO”. VI Jornadas Patrimoniales de Santiago y Santa Ana de Guadalcanal y colaboradora de la Asociación y Rafael Rivero Torrado como administrador de la finca.
Muro de piedra arenisca
Iniciamos la visita , primero revisamos el exterior de la Almona y el frente este de la iglesia, donde pudimos verificar la existencia de estos bloques de piedra arenisca trabajados para las construcciones, a continuación nos detuvimos  en el inicio de la carretera de la estación, donde igualmente se puede observar la realización de los muros de piedra procedentes de esta cantera, esto nos lo verifica Rafael Rivero y Jorge Fernández, continuamos nuestro recorrido y llegamos a la finca de San Miguel de la Breña, ya en la zona de la cantera, Jorge nos marca  varios puntos en los que se observan pequeños frentes de obtención de sillería (Un sillar o losa de sillería es una piedra labrada por varias de sus caras, generalmente en forma de paralelepípedo, y que forma parte de las obras de  fábrica (construcción). Los sillares suelen tener un tamaño y peso que obliga a la manipularlos mediante máquinas y en la época objeto del estudio el empleo primero se hacía en el lugar de la extracción por los canteros.), hay marcas antiguas de extracción con cuñas (generalmente de madera). Nos constata que se extrajeron bloques de arenisca en varias épocas y que quedan restos de los trabajos que confirman la cantería histórica.
Vista de parte de la cantera
 Estas marcas no puede datarlas ínsito, nos comenta que tal vez se remonta a la época romana por el tipo de cuña utilizada para separar las losas, así mismo, parece que hay una zona donde los canteros podrían trabajar las extracciones antes de transportarlas. Una vez manipuladas fueron utilizadas para la obtención de los materiales de construcción de la plaza y otras construcciones de la vecina localidad de Azuaga, así nos comenta que, “Por tanto ahora también puedo relacionar las construcciones de Guadalcanal con esta cantera, descartando su origen en las de Alanís o San Nicolás”.
Curiosamente visto con el GPS si trazamos una línea recta hacía Reina, nos encontramos con las Ruinas Romanas de Regina, por tanto, es objeto de posterior estudio este asentamiento, particularmente, el anfiteatro en el que pueden observarse sillerías de las mismas características y formación que las de la cantera de San Miguel de la Breña.
Recorrimos gran parte de los restos de la cantera, a pesar de los problemas de algunas zonas para acceder debido a las dificultades descritas anteriormente, nos instruimos gracias a las explicaciones y la paciencia de Jorge para explicarnos con claridad, paciencia sus exploraciones.
Una vez terminada la visita, nos despedimos el grupo en la entrada de la finca, Jorge continuó sus recorrido para visitar otras canteras en Alanís y El Pedroso y quedamos emplazados para una posterior fecha.

Queremos dar las gracias al dueño de la finca y especialmente a Rafael Rivero por las facilidades y colaboración prestadas para la realización de esta visita.







Área de Recursos Minerales.-Departamento de investigación en recursos geológicos.-Instituto Geológico y Minero de España




Asociación Cultural Guadalcanal por su Recuperación Patrimonial. Septiembre 2019

martes, 21 de mayo de 2019

Tascas y tabernas con encanto

Lugares de vinos, charlas y cantes

Hoy queremos recuperar la memoria de las tascas, tabernas y los bares de Guadalcanal allá por los finales de los años cincuenta y hasta principio de los 70 del pasado siglo, para ello, hemos tenido una interesante conversación con Jesús Calderón, tal vez el último tabernero (como él se denomina) que sobreviva a aquella época, estos lugares  eran los verdaderos centros sociales de nuestros padres y abuelos cuando venían del campo o terminaban en las industrias y tiendas del pueblo, donde se bebía vino peleón y se fumaban aquellos cigarro de Caldo de Gallina e Ideales, en estas tascas y taberna predominaba el color azul o verde en sus paredes para asimilar mejor el humo del tabaco.
La televisión llegó a  estos establecimientos sobre el año 63 ó 64, los primeros que contaron con este importante adelanto eran “El botero, Casa los Pepes ( En la foto que ilustra estas líneas de 1955 vemos a Joaquín Yanes con sus nietos Pepe y Joaquín Yanes) y La Puntilla”, nuestros mayores hablaban y discutían sobre futbol y toros, sobre todo de toros, cada uno era partidario de un torero y los defendían  con gran efusividad según se iba caldeando el ambiente con el mosto o las faenas de sus defendidos, caben destacar figuras de la época como Paco Camino, Diego Puerta, El Cordobés (ídolo de masas), Jaime Ostos y sobre todo el torero de Sevilla y los sevillanos Curro Romero, el que mayor número de fans y detractores tenía en el pueblo y motivo de muchas aireadas discusiones en nuestras tascas y tabernas.
En algunos de estos establecimientos  se cobraba una peseta por persona de entrada para ver futbol o toros y en el año 68 recuerdo que “El Botero” además de la entrada exigía consumición, así que la gente menos pudiente se acercaban al “tendido de sol”, es decir, a las ventanas para poder ver o simplemente oír la retransmisión que con pasión hacía el inolvidable Matías Prats Cañete. A los chiquillos a veces nos dejaban ver aquellas series inolvidables como El Virginiano, Los vengadores o Bonanza, series dobladas en Sudamérica con su acento parecido al nuestro.
Las tascas y tabernas contaban con mesas camilla y en invierno con brasero en estas mesas, en ellas se respetaba el orden, es decir, se reservaba para la gente mayor, cada una tenía su especialidad en tapas, así por ejemplo, en “La Puntilla” eran demandadas las setas y los riñones en salsa, en “El Galgo los calamares y los pajaritos que compraba ya pelados.” y  en “El Chato las patatas fritas y posteriormente los soldaditos de pavía”.
Había varios distribuidores de vino y bebidas a granel en el pueblo, quizá los más recordados eran Diego Piñero y Adriano.
A continuación vamos a recordar algunas de aquellas tabernas y sus pequeñas historias:
Taberna de Hernán.-
Situada en la calle Queipo de Llano hoy Antonio Machado, su propietario era Hernán Bernabé Cote, tenía tinajas con tapaderas soterradas en ambos laterales, aquí solo se bebía vino que se servía en botellas de un litro de agua de carabaña, de aperitivo altramuces y cacahuetes y en temporada los hortelanos llevaban productos de la huerta (como tomates y pepinos) para comérselos allí con aquel vino negro que calentaba del gaznate al estómago, tenía mesas y sillas de enea, detrás dl mostrador unas repisas para colocar los vasos, botellas y los pocos productos que tenía para su venta y consumo, las paredes estaban encaladas y tenía un característico olor a rancio, servía Hernán y a veces su mujer, sus clientes eran gente del campo.
Taberna del Pena.-
Estaba en la misma calle que la anterior, estuvo abierta hasta finales del 65, su escaso mobiliario se limitaba a tres veladores, un brasero  y un mostrador, los platos eran ovalados y de loza rústica, se componía de dos habitaciones estrechas y largas, tal vez lo más curioso era el servicio, estaba en una esquina a la entrada en la parte izquierda y se componía de un agujero en el suelo y una puerta pintada de verde tipo “oeste” que dejaba al descubierto los pies y la cabeza del cliente. Era el clásico bar de paso y se abría por la mañana temprano para las copas de aguardiente y luego cuando venía el tabernero del campo, dependiendo de la época y las tareas, por lo tanto no tenía horario fijo, el aperitivo se limitaba a altramuces y algún tomate en verano...
Taberna de José el del paso.-
Ya tenia cañas, aquí se empezó a llevar cervezas “El Águila y “Cruzcampo”, era una nave con las cubas a ambos lados, en estas fermentaba el vino por lo que en determinadas épocas del año tenía un olor especial que se detectaba desde la calle y tenía mesas en los laterales y algunas menos a su cierre, se especialidad en aperitivos eran chacinas y algunas conservas, como sardinas en latas.
En verano se ponía una pequeña terraza con mesas en la calle, aprovechando que estaba cerca del cine, estuvo abierta hasta principio de los 70, ubicada en la calle General Mola (hoy Costaleros).
Taberna El Calambre.-
Estaba en la misma calle que la anterior, era característica porque estaba pintada de verde, los vasos se lavaban en un baño ya que carecía de agua corriente, ésta se abrió más tarde que las anteriores, a principio de los 70 hasta principio de los 80, era curioso que los amigos llevaban sus comidas y se las comían allí, estas comidas y los aperitivos que tenía a veces se calentaban en un infernillo.
Tienda Tasca El Rano.-
Era una tienda de comestibles  en una sala interior tenía la tasca, los clientes compraban en la tienda la cerveza, el vino y El Rano complementaba la consumición con algún producto de la tienda, a veces los clientes compraban latas de conservas y se preparaban los almuerzos y meriendas, estaba en la calle Tres Cruces.
Bar La Flora o de Miguelón.-
Estaba al principio de la calle Sevilla, era un salón cuadrado al entrar con algunas mesitas, de frente estaba el pequeño mostrador y encima de este una estantería con botellas, curiosamente algunas de ellas de marcas buenas pero vacía, Flora si le pedían una bebida que no tenía siempre salía al paso y decía hace una hora que se han bebido la última copa, mira la botella vacía. Era muy buena mujer con la chiquillería de la Calle Sevilla y Tres Cruces, les daba algún baso de gaseosa de color, altramuces y garbanzos tostados.
Tasca del Tito Zapatero.-
Situada en la calle Tres Cruces, era tal vez el establecimiento más polivalente de Guadalcanal, durante el día era un taller de zapatería y por la noche se convertía en taberna en el mismo local, otra característica de esta taberna era que cuando hacía calor los clientes sacaban el pequeño mostrador que hacía las veces de banco de zapatero a la calle junto a cuatro sillas de enea y las que traían los clientes de sus casas y una pequeña mesa de formica, sus clientela era principalmente los vecinos de la calle, estuvo abierta hasta principio de los setenta.
Bar Alonso.-
Situado al final de la calle Sevilla, era una taberna con más productos que las anteriores, ya por aquella época tenía vinos, vermut a granel, cerveza y manzanilla, su variedad de aperitivos también era más amplia, chorizo, salchichón , queso y la especialidad de la casa guiso de conejo-gato, era centro de reunión de los hombres cuando venían del campo (se podía ver en la puerta al atardecer bestias atadas) y por las noches de jóvenes, ya que tenía un proyector donde exponía películas pornos a partir de las doce de la noche y lo que ya se empezaba a consumir “cubatas”.
Bar Macarena.-
Estaba en la esquina de la calle Concepción con la calle Feria, dicen que este nombre se lo puso Carmelo el del coche, cuando se acercaba de la estación con el coche correo decía “próxima parada Macarena”, allí se bajaban la mayoría de los pasajeros para tomarse unos vinitos antes de irse a sus casas, el primer dueño fue Pepe (Tobalo) y después lo cogió Luis Galeote,  tenía un local pequeño pero muy acogedor,  eran famosas en verano las reuniones de estudiantes y jóvenes veraneantes que estaban hasta altas horas de la madrugada bebiendo botellines y aquellos inolvidables platos de tomates o pepinos  de la huerta de Luís.
La Parrita.-
Estaba al final del paseo del Coso, tal vez fue la primera terraza de verano, la regentaba la familia de Luis Galeote, eran famosos los guisos de conejo y gran variedad de aperitivos, su nombre se debía a una gran parra que cubría toda la terraza.
Tasca del Bortero.-
Situada en la calle Sanjurjo (actual Luenga), el Botero viejo venía de la huerta por la carretera de Cazalla con sus vacas de leche y las ordeñaba, la familia vendía la leche y el abría la taberna, que a su vez hacía de tienda de graneles de vino, aguardiente, vinagre, vermú y vinagre, también vendía huevos, productos y verduras del campo y la huerta.
La Tasca de Serna.-
Tal vez es la tasca más antigua de las que tenemos referencia y estamos recordando en este artículo, se abrió en 1939 y estuvo hasta 1945, empezó en la calle Tres Cruces y luego pasó a los mesones en el local de la antigua tiende de Yerga, tenía dos dependencias, una más pequeña donde había mesas en las que se jugaba a las cartas y al dominó y otra más grande donde se encontraba el mostrador y unas mesas con su  brasero en invierno.
La barra la atendía Antonio Serna y su mujer Isabel era la cocinera, ayudados en lo que podían por sus hijos Joaquín y Julio que empezaron con 8 y 10 años, fue la primera taberna del pueblo que contó con máquina de café exprés, el vino se servía en unos vasos que le llamaban “la pesetona”, los aperitivos se reducían a altramuces y aceitunas.
Isabel la mujer de Antonio era buena cocinera, hacia unos guisitos buenísimos, con una gran clientela, la gente estaba en la feria y venía expresamente  para comer sus guisos y tapas, eran famosas las tapas de cochinito, alquilaba un cercado para criarlos, una vez su hijo Fernando siendo muy joven, su padre lo mandó a por guarritos para preparar, ya que estaban en feria pasó por allí con el saco de  los animalillos se paró en la feria y dejó el saco debajo del kiosko de la música y se puso a bailar hasta que apareció su hermana pequeña Isabel buscándolo porque no aparecía con los guarritos para prepararlos, cuando llegó a casa le calló una buena bronca. (Esta pequeña historia nos la cuenta la  nieta de Antonio, nuestra compañera Maribel).
Hubo más tascas y tabernas con encanto en aquella época en Guadalcanal, aquí hemos querido relacionar algunas típicas, seguiremos recopilando datos que seguro que nos dará para otro próximo artículo.
Jesús nos cuenta que vida laboral empezó en aquellos años difíciles de la postguerra a los 11 años, se jubiló de la hostelería a los 51 años, nos comenta que estaban un día Antonio Llanos, Rafael Rodríguez (Eloctrovira), Pedro el cartero y alguno más departiendo unos vinos y les dijo que quitaría el bar, aun cuando la clientela fija que tenía era  muy buena.
Esta decisión la tomó días antes cuando estuvo en el cementerio y comprobó que los ricos también se morían, así que pensó en la inmediata jubilación.
En los diferentes bares que ha regentado nos dice que siempre ha mantenido su clientela, ¿secreto?, ninguno, simplemente una buena cocina y usar para los fritos siempre aceite de oliva e Guadalcanal.
Nos cuenta unas anécdotas muy interesante de bares y tabernas (sin citar nombres, la mayoría ya no estan entre nosotros), dice que había un cliente que llegaba al Bar Cazalla y pedía dos medios de vino, se tomaba uno y esperaba un poco en la calle, entraba y muy serio decía “no viene” y se tomaba el segundo.
Otra anécdota que nos describe es la de dos amigos que se enfadaron, cuando coincidían en la taberna se ponía cada uno en un extremo de la barra  sin hablarse, uno de ellos pedía un golpe (un vino para cada uno), el otro le devolvía la invitación, eso sí, sin hablarse. Se ponía malo uno de ellos y el otro iba a verlo, se sentaba al lado del amigo sin hablarse, saluda a la familia presente, pero no al ex amigo, murieron sin hablarse.
Otro cliente muy curioso era D. Ramón Llamazares Caravaca, hombre muy serio, se reunía con Baltasar y varios amigos, siempre decía que cuando se juntaban varias personas y hablaban de uno que estaba ausente se iba al otro lado de la barra y comentaba “por favor no habléis de los que no están presentes”.
Jesús nos comenta que empezó con 11 años en la hostelería, posteriormente decidió emigrar a Barcelona, allí estuvo nueve meses, pero aquello era “un mal vivir”, regresó a Guadalcanal, Antonio Osorio (El Mono) compró la casa y el bar de Los Pepes, al poco se lo cedió a Jesús en alquiler, este se lo dejó de nuevo y gratis a Antonio cuando lo echaron del Casino Nuevo Circulo. Jesús se quedó en la calle, casualmente, a los nueve días le llamó Pepe Baños para decirle que se iba al banco, hubo una Asamblea y me quedé con el Casino del Cebollino (por 600 votos). Allí estuve 18 años, hasta que junto con mi cuñado (qpd) compramos e hicimos lo que después fue el Bar Andalucía.
Me hice “mayor de edad” nos comenta, empecé con 3.000 pesetas y me empeñé con 300.000, pedí un prestamos en la Caja de Ahorro, creo que confiaron en mí, no me pidieron firmas ni aval. Me hice con la exclusiva de Apuesta del Estado, llevaba las quinielas y di varios premios, algunos de ellos importantes. Como curiosidad nos dice que tenía mucho aprecio y confianza con Banesto, cuando lo cerraron y dejaron un agente comercial protesté.
El bar Andalucía lo abrí en 1984, la inauguración la hizo el recordado D. Antonio (el cura), este bar se manejaba mucho mejor que el anterior El Cebollino  que el de la sociedad era más grande y con salones.
Como comenté anteriormente, en El Andalucía yo siempre utilizaba aceite de oliva del pueblo y productos de primera calidad, introduciendo una carta de tapas más variada, con ancas de ranas, zorzales, setas, riñones al Jerez, espárragos, etc.
Otra curiosidad es que cuando abrí el bar un café valía 2,50 ptas. (15 céntimos del actual Euro), el vino lo puse a 1,50 ptas., 0,50 céntimos más que en otros vares), igualmente empecé a tener variedad de marcas de vinos y licores, poco a poco la clientela fue cambiando (siendo más joven) y pasó de los que se bebían dos vasos de vino a los que bebían cañas de cerveza.
Cuando cerré el bar Andalucía que regentaba con mi cuñado (este me dejó una huella muy grande cuando falleció, nos comenta con voz entre cortada) lo alquilamos pero no fue muy bien a los nuevos empresarios, intenté venderlo, su precio 18.000.000 millones de las antiguas pesetas (108.000 euros), lo cambié al final por el huerto de Sandalio, intenté hacer obra dejando dos metros de fachada, no lo conseguí, así que finalmente lo vendimos a una empresa constructora, se iban a hacer unos apartamentos de un dormitorio con piscina y aparcamientos, no se ha llegado a construir nada y ahora es “tierra de nadie”.
Sigue la interesante y distendida conversación, Jesús nos habla con nostalgia de los avatares de su vida en Guadalcanal, siempre visto detrás de una barra de taberna, mirando al pueblo desde el otro lado, haciendo amigos entrañables que le han ayudado en determinados momentos, amistades que han perdurado con el tiempo.
Nos habla de la forma de vida de nuestro pueblo y su evolución durante cuatro décadas, en todos los establecimientos había libretas para apuntar, yo apuntaba poco, tenía buena clientela, me dejaron a deber cuando cerré menos de veinte mil duros.
Se usaba para limpiar y pulir los utensilios Pedramol (tierra arenosa).  En el Casino conocí y sufrí los barriles de cerveza de madera, estos barriles eran muy pesados y de muy joven me dañé la espalda al coger tanto peso y pinchar los barriles.
En la feria también trabajé como empresario, llevé durante ocho años la barra de la caseta de La Amistad, a pesar que la junta que regentaba la caseta en aquella época en principio no apostaba por él.

Gracias Jesús por tu amable y didáctica  tarde de charla, terminamos  el artículo sobre tascas y tabernas y la conversación que tuvimos con Jesús Calderón, el tabernero más mayor que queda en nuestro pueblo, ahora su vida es más plácida, paseos, charla de bar con los amigos y su otra pasión, ir a los olivos y estar “pendiente” de la evolución y recogida de la cosecha.

Fotos.- cedidas por Fundación Benalixa y archivo 




Grupo SEP recuperación de patrimonio de Guadalcanal 
Mayo 2019

jueves, 2 de mayo de 2019

Una Jornada en el CEIP Ntra. Sra. de Guaditoca



Con motivo la celebración de actos del día del libro de 2019, en el CEIP Ntra. Sra. de Guaditoca de Guadalcanal, representaron profesores y alumnos la obra “CAPITÁN, EL PERRO QUE NO SABÍA QUE SER”, a los que fuimos invitados los miembros de la Asociación Cultural Guadalcanal por su Recuperación Patrimonial.

Terminada esta representación Encarni Espino en nombre de la Asociación dirigió unas breves palabras de agradecimiento a profesores y alumnos por la participación en las II Jornadas del Sector Agroganadero de Guadalcanal celebradas el día 6 de Abril, a continuación, varios componentes entregamos los diplomas a los delegados de cada curso del colegio.


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Grupo SEP recuperación de patrimonio de Guadalcanal
Mayo 2019